Calamares a la Romana Crujientes: Receta que no se Despega
Si tus calamares rellenos te quedan duros o se te sale el relleno, esta es tu receta. Te enseño a hacer los calamares rellenos tiernos de la foto, con dos acabados: la versión gourmet con pisto y tomatitos confitados (foto 1) y la clásica en rodajas que deja ver el relleno jugoso (foto 2). Una receta mediterránea de 10.
El truco no es solo el relleno. Es no pincharlos demasiado, sellarlos primero a fuego fuerte para que no suelten agua y luego cocinarlos lento en su propia salsa. Así quedan tiernos, no chicle.
Si quieres la presentación de la segunda foto, deja enfriar los calamares 15 minutos y córtalos en rodajas de 2 cm con un cuchillo muy afilado. Así se ve el relleno con los puntitos de gamba y perejil. Sírvelos con su propio jugo por encima.
Con arroz blanco, patatas fritas o una buena barra de pan para mojar en la salsa. Es un plato que al día siguiente está aún más rico.
El truco del huevo crudo como ligazón: Además del huevo cocido picado, añade una yema de huevo cruda a la masa del relleno justo antes de empezar a introducirla en los calamares. Al calentarse en la cazuela, el huevo crudo coagulará y actuará como un cemento natural que unirá firmemente la carne picada, las patas y la miga de pan, evitando que el relleno se desmorone al cortar las rodajas.
La miga de pan muy escurrida: Al remojar la miga de pan en leche, asegúrate de exprimirla fuertemente con las manos antes de mezclarla con el resto de ingredientes. Si la dejas demasiado empapada, aportará un exceso de líquido que licuará el relleno, provocando que hierva por dentro y termine haciendo estallar la piel del calamar.
Introduce el palillo en diagonal: Al cerrar el extremo abierto del calamar con el palillo de madera, hazlo cruzando la piel en forma de zigzag o diagonal, simulando una costura rápida. Esto sella el escape de los jugos mucho mejor que si lo pasas en línea recta.
Relleno tradicional de carne y piñones: Si buscas la versión clásica de fiesta mayor catalana, añade al sofrito de carne picada un puñado de piñones tostados y unas pasas previamente hidratadas en el vino blanco. El contraste dulce y crujiente con el marisco es espectacular.
Relleno de rape y gambas: Si prefieres una opción puramente marinera, elimina la carne picada mixta de la receta. Sustitúyela por dados mínimos de rape fresco y colas de gambas picadas, que se cocinarán en su propio jugo dentro de la vaina del calamar aportando una ligereza y finura brutales.
Salsa enriquecida con picada de almendras: Añade un extra de sabor mediterráneo machacando en un mortero 6 almendras tostadas, un diente de ajo crudo y una galleta María junto con dos cucharadas de la salsa de tomate de la cocción. Incorpora esta pasta a la cazuela durante los últimos 10 minutos para espesar el caldo de forma tradicional.
El reposo facilita el corte: Si deseas presentar el plato en rodajas limpias como las de un restaurante, nunca intentes cortarlos en caliente. Deja que los calamares reposen en una bandeja fuera de la salsa durante 15 minutos o hazlo al día siguiente tras pasar por la nevera. La masa interior se compactará por completo y podrás sacar discos perfectos de 2 cm sin que se salga nada.
En la nevera: Este guiso mejora de forma increíble de un día para otro porque los sabores marinos se asientan en el tomate y el vino. Consérvalo en un recipiente hermético plano hasta por 3 días.
Congelación segura: Los calamares rellenos ya cocinados y cubiertos con su salsa de tomate congelan de maravilla hasta por 3 meses. Para consumirlos, descongélalos en el frigorífico durante la noche anterior y caliéntalos a fuego muy lento en una cazuela ancha añadiendo dos cucharadas de agua para aligerar el pisto.
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