Calamares a la Romana Crujientes: Receta que no se Despega
Este es el flan que me salvó cuando tenía invitados y cada uno quería un sabor distinto. Con una sola mezcla base haces 4 flanes diferentes: coco, café, chocolate y nueces. Cremoso, sin agujeritos y con mucho caramelo por encima, como le gusta a mi familia.
El truco para que no te queden agujeros es no batir con espuma y hornearlo a 170º en baño María. Te dejo las 4 variaciones abajo.
Preparación: 20 min | Cocción: 55-60 min | Frío: 4h mínimo | Rinde: 6-8 personas
Para el caramelo: 100 g azúcar + 2 cdas agua
Elige tu sabor:
1. Caramelo: Derrite el azúcar con el agua a fuego medio sin remover hasta dorado oscuro. Vierte rápido en el molde.
2. Mezcla: Bate huevos con azúcar. Añade leche y vainilla. Mezcla suave sin hacer espuma. Incorpora el sabor que hayas elegido.
3. Horno: Vierte en el molde. Pon el molde dentro de una bandeja con agua caliente (baño María). Hornea a 170°C 55-60 min. Está listo cuando el centro tiembla un poco.
4. Frío: Enfría a temperatura ambiente y luego mínimo 4 horas en nevera. Ideal toda la noche.
5. Desmolda: Pasa un cuchillo por el borde y voltea. El caramelo caerá solo.
Para 4 sabores: divide la base en 4 moldes pequeños y añade a cada uno un sabor distinto. Hornea igual pero 35-40 min.
Olvídate de las varillas eléctricas: El gran secreto de un flan liso y sedoso como el de un restaurante es evitar por completo la incorporación de aire en la masa base. Utiliza una varilla de mano o un tenedor y mezcla los huevos con el azúcar y la leche con movimientos suaves y lentos, sin batir enérgicamente. Si se genera espuma en la superficie, retírala por completo con una cuchara antes de hornear.
Controla el agua del baño María: El agua de la bandeja donde vas a colocar los moldes debe estar caliente antes de meterla al horno y nunca debe llegar a hervir a borbotones durante la cocción. Si el agua del baño María hierve con fuerza, transmitirá un calor excesivo a las paredes del molde, provocando la aparición de los molestos agujeritos y dejando una textura harinosa.
El punto exacto de sacado: No esperes a que el flan esté completamente duro dentro del horno para apagarlo. Debe salir cuando los bordes estén cuajados pero el centro mantenga un ligero movimiento tembloroso (como una gelatina). El calor residual acumulado terminará de asentar la estructura perfectamente durante el enfriamiento.
Sustituto para una textura ultra cremosa: Si buscas un resultado que se deshaga en la boca de forma espectacular, puedes sustituir 100 ml de la leche entera por 100 ml de nata líquida para montar (con 35% de materia grasa) o añadir dos cucharadas colmadas de queso crema a la mezcla base.
El aroma del caramelo: Puedes enriquecer el caramelo tradicional añadiendo unas gotas de esencia de vainilla o una cucharadita de zumo de limón justo cuando empiece a tomar el color dorado. Esto le da un brillo extra y evita que el azúcar se cristalice si tardas en verterlo.
Toque crujiente al servir: Para las variaciones de coco o nueces, reserva una pequeña porción de estos ingredientes sin mezclar. Tuéstalos ligeramente en una sartén sin aceite y espolvorea este toque crujiente por encima de los flanes justo después de desmoldarlos para contrastar texturas.
El frío es obligatorio: Jamás intentes desmoldar un flan que esté templado o recién salido del horno; se romperá por completo de forma inevitable. El postre necesita un reposo mínimo de 4 horas en la nevera, aunque lo ideal es dejarlo toda la noche para que el caramelo del fondo se vuelva totalmente líquido y bañe el flan de forma natural.
En el frigorífico: Conserva los flanes dentro de sus propios moldes tapados con papel de aluminio para que la superficie no se reseque ni absorba olores extraños. Consúmelos en un plazo máximo de 4 a 5 días.
¿Se puede congelar? El flan tradicional es un postre que no tolera la congelación. Debido a su alto contenido de agua y huevo, al descongelarse perderá por completo su estructura, soltará todo el líquido y se quedará con una textura esponjosa y desagradable.
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