Calamares a la Romana Crujientes: Receta que no se Despega
Si hay un plato que no falta en mi nevera en cuanto sube la temperatura, es este. No la ensaladilla rusa de bote o la que te ponen triste en algunos bares. Hablo de la ensaladilla rusa cremosa de verdad, la que se deshace en la boca, con patata chafadita, huevo campero y atún bueno. La que hago yo aquí en casa.
Esta es la receta que aprendí viendo hacerla en casa y que he ido perfeccionando con los años. No tiene secreto, pero tiene sus trucos, y esos trucos son los que hacen que quede jugosa y no seca como una piedra al día siguiente. Te dejo mi versión, con las fotos que hice hoy mismo para que veas como me queda.
• 1 kg de patatas mona lisa o agria, que son las que mejor aguantan • 2 huevos grandes, si son camperos se nota el color • 2 latas pequeñas de atún en aceite de oliva, no en escabeche • 150g de guisantes, yo uso de bote extra finos bien lavados • 2 zanahorias medianas • 100g de aceitunas verdes sin hueso, manzanilla • 4 cucharadas colmadas de mayonesa, mejor si es casera pero una buena de bote vale • Un chorrito de aceite de oliva virgen extra • Sal al gusto
Elaboración paso a paso, como la hago yo:
Paso 1: Cocer sin prisas. Este es el error de mucha gente, cocerlo todo de golpe y muy fuerte. Yo pongo las patatas lavadas con piel en agua fría con sal. Aparte, en otro cazo, las zanahorias peladas y los huevos. Las patatas tardan unos 25 minutos desde que hierve, depende del tamaño. Pincha y si entra suave, fuera. Los huevos 10 minutos justos para que la yema no se ponga verde. Los guisantes si son de bote no hace falta cocerlos, solo lavarlos muy bien.
Paso 2: El truco de la cremosidad. Dejo templar las patatas 15 minutos, no las pelo ardiendo ni frías del todo. Las pelo y en un bol grande las chasco con un tenedor. Ojo, chascar no es hacer puré. Quiero trozos irregulares, unos más grandes y otros que se deshagan, ese es el secreto para que luego la mayonesa ligue sola. La zanahoria la corto en cubitos pequeños. El huevo lo pico y reservo un poco de yema desmigada para decorar al final.
Paso 3: La mezcla. Añade al bol la zanahoria, los guisantes bien escurridos, el atún desmigado con las manos (sin chafar mucho) y las aceitunas cortadas en rodajitas. Añade la mayonesa cucharada a cucharada, no de golpe. Remueve con movimientos envolventes, como si fuera una mousse. Si la ves seca, añade una cucharadita del aceite del atún, le da un sabor increíble. Prueba de sal.
Paso 4: El reposo, lo más importante. Y aquí es donde la gente falla. Una ensaladilla rusa no se come recién hecha. Tápala con film transparente tocando la superficie para que no haga costra y métela mínimo 2 horas a la nevera. Yo la hago por la mañana para la noche, o de un día para otro. En ese reposo es cuando todos los sabores se hacen amigos y queda cremosa de verdad.
Cómo la presento yo para la foto:
Para que quede alta y bonita como en mis fotos, uso un aro de emplatar o un vaso ancho sin culo. Relleno apretando un poco con la cuchara y desmoldo con cuidado. Por encima pongo un par de rodajitas de aceituna, un poco de yema y si tengo, una tira de pimiento del piquillo. Queda de restaurante pero es 100% casera.
No uses patata nueva, se deshace demasiado. No le pongas palitos de surimi, aguán la ensaladilla y sueltan agua. Y por favor, no la llenes de vinagre, con la acidez de la aceituna y la mayonesa es suficiente.
Esta ensaladilla aguanta 2 días perfecta en la nevera en un tupper cerrado. Es ideal como entrante, para rellenar bocadillos o para una cena ligera con una cervecita bien fría. Espero que la pruebes y me digas en comentarios que tal te ha salido.
Ralla el queso en el momento: Para lograr esa costra crujiente perfecta de las redes sociales, evita el queso parmesano rallado de bolsa que venden en polvo. Es mucho mejor comprar una cuña de parmesano y rallarlo bien fino en casa justo antes de usarlo; al no tener antiapelmazantes, se funde y se adhiere el doble de bien.
Cuidado con la sal: Ten en cuenta que el queso parmesano ya es bastante salado por naturaleza. Pon solo una pizca ligera de sal fina al sazonar las patatas al principio para que el resultado final quede equilibrado y sabroso.
El tamaño del corte: Procura que todos los gajos de patata tengan exactamente el mismo grosor. Si quedan trozos muy grandes y otros pequeños, los pequeños se quemarán con el queso antes de que las patatas grandes terminen de ablandarse por dentro.
Sustitutos para el Parmesano: Si no tienes este queso a mano, puedes utilizar un queso Grana Padano, un queso Manchego curado o un buen queso Pecorino Romano rallado muy fino. Todos ellos tienen la consistencia seca necesaria para formar la costra crujiente.
Toque de especias mediterráneas: Además del romero fresco, esta receta queda espectacular si añades una cucharadita de ajo en polvo, cebolla en polvo, pimentón ahumado de la Vera o una mezcla de hierbas provenzales.
Versión picante: Si te gusta el picante, añade media cucharadita de copos de chile seco (guindilla) o pimienta de cayena molida junto con el queso parmesano durante el primer rebozado.
En el frigorífico: Si te sobran patatas, guárdalas en un tupper hermético en la nevera hasta por 3 días. Evita taparlas cuando aún estén calientes para que el vapor atrapado no ablande la costra de queso.
El método de recalentado ideal: Nunca utilices el microondas, ya que las patatas se volverán completamente blandas y gomosas. Para devolverles la vida, mételas de nuevo en tu freidora de aire a 180°C durante solo 3 o 4 minutos; el queso volverá a tostarse de inmediato.
Aprovecha las sobras: Si te quedan unas pocas patatas frías, puedes trocearlas y añadirlas a una tortilla de patatas diferente y gourmet, o saltearlas en una sartén junto con unos tacos de bacon crujiente.
Comentarios
Publicar un comentario