Calamares a la Romana Crujientes: Receta que no se Despega
Si has visto esa foto de costillas brillantes, caramelizadas y que se separan solas del hueso, esta es la receta. Te enseño a hacer las costillas BBQ al horno más jugosas que hayas probado, sin necesidad de barbacoa ni de ser un experto. Es la receta que nos sacó de más de una comida familiar, la que huele toda la casa y hace que todos vengan a la cocina.
La vamos a acompañar como en la foto: con patatas baby asadas y mazorquitas de maíz a la plancha. Un plato completo estilo americano que queda de 10.
Mucha gente falla porque las pone directamente a fuego fuerte y se quedan secas. El secreto es doble cocción: primero un horneado largo y lento envuelto en papel de aluminio para que el colágeno se derrita, y luego un golpe final con el glaseado para caramelizar. Así conseguimos esa textura de la tercera foto, que la carne se deshilacha solo con mirarla.
Retirar la membrana es obligatorio: En la parte trasera del costillar hay una telilla transparente y coriácea llamada pleura. Si la dejas, actuará como una barrera elástica que impedirá que las especias penetren en la carne y encogerá la pieza durante el horneado, dejándola dura. Retírala levantando una esquina con la punta de un cuchillo y tirando firmemente con ayuda de un papel de cocina para que no resbale.
El sellado hermético del aluminio: Cuando envuelvas el costillar para la cocción lenta de dos horas y media, asegúrate de crear un paquete completamente estanco cruzando bien los pliegues del papel de aluminio. Si dejas la más mínima rendija abierta, los jugos y el vapor se evaporarán, haciendo que la carne se ase en seco y quede dura en lugar de tierno-melosa.
Aprovecha el jugo de cocción: Al abrir el paquete de aluminio para el glaseado final, verás que en el fondo se ha acumulado un caldo oscuro espectacular. Cuela ese jugo y mezcla dos o tres cucharadas directamente en el cazo de tu salsa barbacoa casera; esto le aportará una intensidad de sabor cárnico inigualable a la costra caramelizada.
Glaseado barbacoa estilo bourbon: Si quieres darle un toque puramente americano e intenso al glaseado final, añade dos cucharadas de whisky tipo Bourbon al cazo junto con la miel y la salsa barbacoa. Deja que hierva un par de minutos a fuego medio para que el alcohol se evapore por completo y se concentren los azúcares.
Toque tropical con piña: Sustituye las cucharadas de salsa de soja por dos cucharadas de zumo de piña natural concentrado en la mezcla del glaseado. La enzima natural de la piña (bromelina) funciona de maravilla complementando la grasa del cerdo ibérico y aporta una nota agridulce deliciosa.
Guarniciones de huerta tradicional: Si prefieres una alternativa a las patatas baby y el maíz dulce, acompaña el costillar con unas rodajas gruesas de boniato (batata) asado con una pizca de canela, o un puré de manzana clásico sin azúcar que rompa con la untuosidad de la salsa.
En el frigorífico: Si no consumís todo el costillar, envuelve la pieza restante entera en film transparente (manteniendo el glaseado) antes de guardarla en la nevera. Esto evitará que el aire frío del electrodoméstico reseque la carne deshilachada. Aguantará en perfecto estado hasta por 4 días.
El método de recalentado ideal: El microondas estropeará la costra crujiente de las costillas. Para revivirlas de forma impecable, colócalas en una bandeja de horno tapadas con papel de aluminio a 150°C durante 10 minutos, o mételas en la freidora de aire a 160°C durante 5 minutos pulverizando unas gotas de agua en el fondo de la cesta para generar vapor.
Aprovecha las sobras para unos Tacos: Si te queda poca cantidad, desmecha la carne retirando los huesos de cerdo con los dedos. Saltea esa carne BBQ deshilachada en una sartén caliente y utilízala como relleno gourmet para unos tacos mexicanos o un sándwich estilo Pulled Pork acompañado de ensalada de col.
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