Calamares a la Romana Crujientes: Receta que no se Despega
Si eres de Valencia sabes que el arroz al horno no es una receta, son dos. Hoy te traigo las dos versiones que hago en casa en Alginet: la versión 1 en cazuela de barro con judía verde, más ligera y de diario, y la versión 2 de fiesta en fuente, con patata, garbanzos, costilla y morcilla, que es la que no falla los domingos.
Esta es la receta de aprovechamiento, la que hace mi madre con lo que hay en la nevera. Queda jugoso por dentro y con socarrat por fuera gracias a la cazuela.
Esta es la versión que más se busca. La completa. Con su patata, su tomate asado, su cabeza de ajos y sus garbanzos. Es un plato único.
¿Cuál de las dos haces tú en casa? Déjamelo en comentarios. ¡Que aproveche!
Si te ha gustado este arroz, no te pierdas mi, paella valenciana de leña con pelotas mis, pimientos rellenos de carne y queso en airfryer mis, patatas crujientes con parmesano y que van perfectas de acompañamiento.
Precalienta la cazuela de barro: Si vas a usar una cazuela de barro tradicional, ten en cuenta que este material tarda bastante en calentarse. Un truco valenciano es meter la cazuela vacía al horno durante 10 minutos antes de añadir el arroz y el caldo hirviendo. Esto garantiza que la cocción del grano empiece de manera uniforme desde el primer segundo.
El punto exacto de la morcilla: Las morcillas de cebolla valencianas son muy delicadas y tienden a reventarse con facilidad debido a la alta temperatura del horno. Para evitarlo, pínchalas un par de veces con un palillo antes de colocarlas y vigila que no queden completamente sumergidas en el caldo.
Usa el caldo del puchero auténtico: Aunque puedes usar caldo de carne comercial, el verdadero secreto de un arroz al horno de diez es utilizar el caldo sobrante del puchero o cocido del día anterior. Su alto contenido en colágeno y grasas naturales le dará un sabor profundo y ayudará a que el arroz adquiera una consistencia melosa inigualable.
El "Passejat" de Xàtiva: En muchas zonas de la Costera, este plato se conoce tradicionalmente como arròs passejat (arroz paseado), porque antiguamente las familias preparaban la cazuela en casa y la llevaban paseando hasta el horno de pan del pueblo para que se cocinara con el calor residual.
La versión con pelota: Al igual que en tu receta de la paella valenciana, en algunos pueblos de la Ribera se añade al arroz al horno una pelota de carne picada sazonada y envuelta en mantilla, cocinada previamente en el caldo de cocido. Aporta una textura jugosa espectacular al conjunto.
Sustitutos rápidos para el día a día: Si no tienes costillas de cerdo a mano, puedes preparar una versión rápida de diario sofriendo unos dados de pechuga de pollo, tiras de pimiento rojo o incluso unas rodajas de longaniza blanca local.
Evita que se vuelva pastoso: El arroz bomba absorbe líquido continuamente incluso después de sacarlo del horno. Si te sobra comida, pásala de inmediato a un recipiente hermético plano y extiéndela para cortar la cocción residual. Guárdala en la nevera por un máximo de 48 horas.
Prohibido congelar: Al igual que ocurre con la paella, el arroz cocido no responde bien a la congelación. Los cristales de hielo rompen la estructura del grano, haciendo que al descongelarse quede blando, harinoso y suelte toda el agua, arruinando el plato.
El truco de la sartén para recalentar: Olvídate del microondas si quieres disfrutar de las sobras. Pon una sartén antiadherente a fuego medio con unas gotas de aceite de oliva, añade el arroz y saltéalo tapado durante 3 minutos. Conseguirás devolverle la soltura al grano e incluso recrear un falso socarrat crujiente riquísimo.
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