Calamares a la Romana Crujientes: Receta que no se Despega
¿Hay algo más reconfortante que un plato de albóndigas en caldillo de jitomate bien calientito? Esta es la receta de mi libro, con el truco para que las albóndigas queden tiernas, jugosas y no se te rompan en el caldo.
1. En un bol mezcla la carne, el arroz, el huevo, cebolla, ajo, cilantro, comino, sal y pimienta. Mezcla suave sin amasar mucho.
2. Con las manos húmedas forma albóndigas medianas del mismo tamaño.
3. Licúa los tomates con 1/4 de cebolla, 2 dientes de ajo y 1 taza de agua hasta tener una salsa uniforme.
4. Calienta el aceite en una olla grande, vierte la salsa y sofríe 5 a 7 minutos hasta que cambie de color.
5. Agrega el resto del agua o caldo, zanahorias, papas y elote. Sazona y deja hervir 8 minutos.
6. Incorpora las albóndigas una por una al caldo hirviendo. No las muevas los primeros 5 minutos para que no se deshagan. Cocina 15 minutos a fuego medio.
7. Añade las calabacitas y la ramita de cilantro. Cocina 10 a 15 minutos más hasta que el arroz y las verduras estén cocidos.
8. Ajusta de sal y pimienta y deja reposar 5 minutos antes de servir.
Sirve bien caliente con limón y tortillas de maíz.
La función del arroz crudo: Incluir el arroz completamente crudo y lavado dentro de la mezcla de la carne molida de res es el truco definitivo de las cocinas tradicionales. A medida que el caldillo hierve, el grano de arroz se expande absorbiendo los jugos internos de la carne y el caldo aromatizado, actuando como pequeñas bolsas de humedad que evitan que las albóndigas queden compactas, duras o secas.
No amases en exceso la carne: Al mezclar los ingredientes en el bol, hazlo de forma suave utilizando las puntas de los dedos o un tenedor únicamente hasta que el huevo y las especias se integren. Si manipulas o presionas la carne picada en exceso, activarás demasiado las proteínas de la res, provocando que las piezas queden con una textura gomosa tras la cocción.
El sellado térmico en el caldillo: El caldo debe estar en un hervor alegre y constante antes de introducir las esferas de carne una por una. El choque térmico inmediato coagula las proteínas externas del huevo y la carne, creando un sellado hermético natural que impide que las piezas se deshagan sin necesidad de rebozarlas en harina o freírlas previamente.
Añadidos de verduras de temporada: Puedes enriquecer este plato de cuchara incorporando otras verduras locales que tengas en la nevera. Le van de maravilla unos cubos de chayote, unas hojas de espinacas frescas introducidas en el último minuto o unos trozos de col verde picada que absorban el jugo de tomate.
Toque picante con chile chipotle: Si buscas una versión con un perfil de sabor más complejo y ligeramente ahumado, licúa uno o dos chiles chipotles en adobo de lata junto con los tomates maduros, la cebolla y el ajo. El toque picante contrasta de forma espectacular con el dulzor de las zanahorias y el elote.
Hierbas de olor alternativas: Aunque el cilantro aporta una frescura mexicana clásica, sustituirlo por hojas de hierbabuena fresca finamente picada dentro de la masa de la carne es una variante tradicional exquisita que da un toque aromático único y facilita la digestión.
En el frigorífico: Almacena las albóndigas cubiertas por completo con el caldillo de jitomate y las verduras dentro de un recipiente hermético en la nevera hasta por 3 días. Al igual que la mayoría de los estofados, los sabores se concentran e intensifican tras pasar una noche de reposo en frío.
Técnica para congelar de forma segura: Este guiso congela de manera aceptable por 2 meses, pero te recomendamos retirar los trozos de papa antes de guardarlo. La papa cocida tiende a romper su estructura celular con la congelación, volviéndose harinosa y soltando agua al descongelarse, lo que puede arruinar la consistencia del caldo.
Cómo recalentar sin romper las piezas: Para revivir el guiso de forma impecable, viértelo en una olla pequeña a fuego medio-bajo. Añade un chorrito de agua si notas que el arroz ha absorbido demasiado caldo en el frío y calienta tapado sin remover bruscamente con la cuchara para proteger la integridad de las albóndigas y las calabacitas.
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